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La experiencia es un grado

Aunque a veces lo olvidemos.........tienen acumuladas a sus espaldas experiencias vividas, aprendizajes, historias, vivencias, recuerdos...........acumulan VIDA.
¡Que cosa tan maravillosa poder disfrutad de ellos aún!


Celebración Penitencial

¡Paz y Bien hermanos!

Reunidos en la presencia del Señor en este tiempo de Cuaresma, como comunidad que se prepara para abrir el corazón a la Misericordia del Señor, escuchamos las palabras del Papa Francisco, cuando hace ya un año nos invitaba a tener la mirada fija en la misericordia de Dios, para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Así nos decía, y nos vuelve a recordar el Papa:  “ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia será siempre más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona”.


            Por eso, en este tiempo en que cada semana, con la escucha de la Palabra de Dios y la reflexión, nos preparamos de forma especial para convertir nuestro corazón al amor de Dios y los hermanos, vivamos con alegría y confianza esta celebración penitencial.

En las lecturas que escucharemos se nos habla de la misericordia de Dios, misericordia que es su característica principal: “el Señor es compasivo y misericordioso”,  y que ha de ser también la nuestra, nuestro distintivo… porque al atardecer de la vida, en el momento del juicio final, se nos examinarán del amor, amor a Dios hecho tangible y cercano en las obras de misericordia a nuestros hermanos.










 









 





Danos Señor, un corazón que salte de alegría en su caminar hacia Ti; un corazón generoso que no acumule cosas y sepa compartir; danos un corazón capaz de gozar con los que gozan y de sufrir con los que sufren.
Te pedimos un corazón audaz para encontrar nuevos caminos, para ir a tu Corazón Bueno, cuando las dificultades obstaculicen nuestra ruta; capaz de construir con creatividad encuentros fraternos que nos ayuden a crecer en santidad.
Que nuestro corazón, sepa guardar la profunda experiencia de nuestro encuentro Contigo, para poderla testimoniar ante cuantos nos rodean, porque vean en nuestra vida un reflejo de tu ternura, de tu misericordia, de tu humildad.
Así, nuestro corazón, manifestará al mundo tu Amor por todos.
Que María nos enseñe a “guardarlo todo y a meditarlo en el corazón”. AMEN.